EDUCA-TIC

 PROYECTO EDUCA-TIC

 Conjunto de acciones, actividades y eventos dirigidos a educar en informática a menores de 14 años. También ofrecemos apoyo al estudios a través de los recursos del centro.

 

 

LA IMPORTANCIA DE EDUCAR A NUESTROS HIJOS/AS EN LAS TICS

 
  Pautas de prevención para los padres

 

1º Establece junto a tus hijos reglas consensuadas para navegar por Internet.
Es clave el diálogo con nuestros hijos: hablar de las ventajas y desventajas de Internet, qué buscamos y qué queremos evitar. Una vez que hemos visto juntos los pros y contras tenemos que acordar aquellas normas que nos permitan disfrutar de la red sin caer en sus desventajas.
Una buena alternativa es reunirse y redactar un código de conducta familiar, o bien un contrato con cada hijo, en el que se plasmen por escrito las reglas de uso de Internet adaptadas a su edad. Se recomienda que el contrato se firme con los adolescentes entre los doce y los dieciséis años, cuando empiezan a ser usuarios habituales de Internet. Cuando queden negociadas en él las condiciones
de uso, todos deben firmarlo para demostrar que las comprenden y aceptan, y que las aplicarán cuando usen la red. El documento firmado debe estar disponible siempre, en un lugar fácilmente visible, para que le ayude a recordar lo que se ha comprometido a cumplir.

2º Habla con tus hijos sobre sus hábitos de uso de Internet.
Es esencial conocer y comentar con ellos cómo y para qué usan Internet. Es habitual que los hijos tengan mayor conocimiento de ciertas herramientas de Internet que los padres, por lo que debemos darles la oportunidad de enseñarnos para qué sirve una aplicación determinada, qué ventajas tiene y cómo se utiliza. Por un lado, explicar las ventajas y usos de una determinada herramienta les obliga a ordenar su pensamiento y analizar aquello de lo que nos quieren convencer. Por otro, creamos un clima de confianza y respeto mutuo, compartiendo conocimientos y conversación.

3º Deja que naveguen sólo cuándo haya un adulto en casa.
4º Preferiblemente coloca el ordenador en el salón o zona de uso común. De esta manera podemos saber qué hacen con un simple vistazo. Si esto no es posible y es necesario que esté en la habitación del menor, colócalo de manera que la pantalla quede visible a cualquier persona que entre en la habitación. Con ello se reduce la sensación de intimidad cuando navegan y al mismo tiempo se reduce el riesgo de que naveguen por páginas no apropiadas.

5º Procura conocer los contactos y contraseñas de las cuentas de correo de tus hijos al menos hasta que éstos tengan dieciséis años.

6º Navega y chatea de vez en cuando con tus hijos, así podrás conocer sus hábitos y preferencias y crearás un clima de mayor confianza entre vosotros.

7º Indícales que eviten intercambiar direcciones, números de teléfonos u otros datos personales que puedan identificarlos.

8º Evita que se conecten a Internet por la noche, especialmente a los chats. Se sabe que el 30% de los adolescentes que chatean en Internet recibe algún tipo de provocación (sexual, de sectas o de incitación a conductas peligrosas).

9º Fija objetivos y tiempo para navegar por Internet. Tienes que saber que tus hijos están seguros y haciendo algo productivo cuando navegan por Internet. Permitirles que pasen conectados un tiempo ilimitado, navegando sin un objetivo fijo, puede producir fácilmente diversos problemas. Establece un tiempo límite de conexión.

10º Procura alcanzar el nivel de habilidad informática de tus hijos.
11º Utiliza todos los sistemas de protección disponibles para evitar el acceso a páginas no aprobadas para adolescentes.

En la propia red encontrarás programas de protección infantil.

Consejos para los hijos:
No creas todo lo que veas en Internet, hay mucha información falsa y errónea.
Haz caso sólo a la información que estás buscando, sin distraerte con otras.
Recuerda que el tiempo en Internet vuela, no dejes que se te escape.
3º Utiliza cuentas de correo gratuitas, porque requieren pocos datos personales.
Desconfía cuando te toque algo o te ofrezcan algún premio, es probable que pidan algo a cambio.
No respondas a mensajes o mails en los que te amenacen o te digan cosas que te hagan sentir mal. Si alguna vez te sucede habla con tus padres.
Cuando reenvíes mails, escribe las direcciones con copia oculta (CCO) para no revelarlas. Recuerda borrar las direcciones anteriores si aparecen en el mensaje.
Piensa bien las cosas que publicas en las páginas de redes sociales, ya que cualquier persona puede ver esa información. Usa los filtros de privacidad que estén a tu disposición para proteger tu información (nivel privado, que lo vean sólo mis amigos, que puedan ver las fotos pero no se puedan descargar, etc.)
No des información personal a personas que no conozcas ni la publiques en redes sociales/blogs.
No hables en los chats con desconocidos. Internet es una valiosísima herramienta para mantener contacto con tus amigos, pero no olvides que sólo son aquellos a los que has conocido físicamente antes. Todos los demás son desconocidos. Desconfía cuando alguien que has conocido en Internet te proponga una cita: es posible que se trate de una persona distinta de quien dice ser.
10º No permitas a nadie en Internet cosas que no les permites a tus amigos. La forma de hablarnos, lo que decimos y cómo lo decimos no tiene que ser diferente en Internet que si estuviéramos cara a cara. Mantén coherencia entre cómo eres de verdad y cómo eres en Internet.
11º Si tienes algún problema, habla con tus padres, seguro que pueden ayudarte.
Videojuegos
En Europa se ha creado un método de regulación de videojuegos, el código PEGI, cuyo objetivo es proporcionar información sobre los contenidos y las edades recomendadas de uso. Antes de comercializar cualquier producto, sus creadores revisan el contenido y lo clasifican dentro de las categorías establecidas por este código. Los logotipos que indican la clasificación aparecen en la parte externa de la caja del producto, de forma fácilmente visible por los compradores.
El código PEGI nos ofrece dos tipos de información: la edad recomendada y los contenidos del juego. Con respecto a la edad, es posible clasificar un juego dentro de cinco categorías (3, 7, 12, 16 y 18) que indican los años a partir de los cuales el juego se considera adecuado.

En cuanto al contenido, existen ocho descriptores:

Lenguaje soez: El juego contiene palabras mal sonantes.
Discriminación: El juego contiene representaciones discriminatorias o material que favorece la discriminación.
Drogas: El juego hace referencia o muestra el uso de drogas.
Miedo: El juego puede asustar o provocar miedo a los niños y niñas.
Juego: En el propio juego se fomentan los juegos de azar y apuestas.
Sexo: El juego contiene representaciones de desnudez y/o comentarios/referencias sexuales.
Violencia: El juego contiene representaciones violentas.
En línea: El juego puede jugarse en línea (online).
También es posible encontrarnos con juegos fabricados en América y, que por lo tanto, presentan el sistema de clasificación americano. En este caso la organización que regula estas clasificaciones es la Entertainment Software Rating board (ESRB).
En la actualidad, muchas páginas Web contienen pequeños juegos.En estos casos, es posible que aparezca la etiqueta de PEGI OK, que indica que cualquier persona puede jugar porque el juego no incluye ningún contenido potencialmente inapropiado.
Los videojuegos no suponen un riesgo para nuestros hijos en sí mismos, éste depende de su contenido y del uso que hagan de ellos. Por ello jugar a videojuegos es una buena forma de invertir el tiempo libre, siempre y cuando no sea la única.
El exceso de tiempo dedicado a videojuegos acarreará problemas de diversa índole, desde dolencias físicas como dolores de espalda y molestias en los ojos, a problemas en el rendimiento escolar, pérdida de amigos o problemas familiares.
Pero los riesgos en el uso de videojuegos no sólo se derivan de un exceso de tiempo, sino también de una inadecuada selección de contenidos. Cuando no se hace una selección rigurosa y responsable de los contenidos puede suceder que el menor esté expuesto a los que no le corresponden, como violencia o sexo.
El videojuego es para el menor en una fuente de aprendizaje más, por lo que la exposición reiterada a contenidos violentos puede tener como consecuencia que el menor adquiera este patrón de resolución de conflictos.
Pautas para el uso adecuado
Conoce las normas PEGI para elegir junto a tus hijos los juegos que les gustan, teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y nivel evolutivo. En www.pegi.info.es podrás encontrar la información que se corresponde con el videojuego en caso de no disponer de la carátula original.
2º Muestra interés por los videojuegos de tus hijos. juega alguna vez con ellos; es la mejor manera de entender qué función tienen para los jugadores. Esto te ayudará a valorar sus aspectos positivos y negativos.
3º Enseña a tus hijos a controlar el tiempo que dedican a esta actividad. Los videojuegos están diseñados para que cuanto más tiempo pase más interesante se ponga el juego. Por ello, al adolescente le resulta difícil decidir en qué momento apagar la consola, puesto que en cuanto ha conseguido un objetivo aparece el siguiente. En consecuencia, dedican más tiempo del que tienen o deben a jugar. Enséñales a decidir el tiempo que van a jugar y a utilizar algún sistema de aviso (las consolas más modernas indican el tiempo que lleva jugando) para poner fin al juego.
4º Supervisa que tus hijos no dediquen todo su tiempo libre a jugar con los videojuegos.
Es importante que compartan su tiempo de ocio con los amigos y que diversifiquen sus actividades.
5º No es recomendable utilizar las videoconsolas como recompensa o castigo, ya que se les otorga más valor del que tienen.
6º Enséñales a jugar de forma sana para evitar problemas físicos. Evitar que tus hijos padezcan dolores de espalda por adoptar malas posturas, problemas de visión por estar demasiado cerca de la pantalla o jugar con la habitación a oscuras, o dolores musculares por excesiva tensión en las manos.
7º Si observas que tu hijo se está poniendo nervioso o agresivo con un juego debes hacerle parar. Haz que descanse realizando otra actividad.
8º Ten en cuenta los riesgos ante desconocidos. Cuidado con el chat con desconocidos
9º Activa los controles parentales de las videoconsolas de última generación. Las principales consolas de videojuegos --Xbox 360, Wii y PS3-- tienen la opción de conectarse a Internet para adquirir nuevos juegos, chatear o hablar con usuarios de todo el mundo y en algunos casos, navegar abiertamente por la red. Este tipo de consolas incluye la opción de activar un control parental para proteger a los usuarios no solamente del contenido en línea, sino de conversaciones con desconocidos y de juegos con contenido inapropiado.Utilizar un juego clasificado para una edad superior requerirá una contraseña.

Consejos para los hijos

1º Respeta la clasificación PEGI de los videojuegos.
2º Procura ser coherente cuando elijas tus videojuegos, para que se ajusten a tus gustos e intereses.
3º Antes de empezar, decide cuánto tiempo vas a jugar. Es recomendable poner un avisador que suene cuando haya pasado el tiempo planificado.
4º Planifica tu tiempo de estudio y tu tiempo libre. Es muy importante que tengas en cuenta que las actividades de tiempo libre se realizan siempre después de tus responsabilidades y obligaciones.
5º Prioriza los juegos multijugador. Si vas a jugar, es mejor hacerlo con amigos que solo.
6º Si estás cansado, enfadado o no has dormido bien, no es el mejor momento para jugar a videojuegos. En estos casos es mejor dedicarse a otra actividad más relajante. Recuerda que los videojuegos son para divertirse; si te enfadas/te sientes mal dedica algún tiempo a otro juego.
7º Si juegas online con otros jugadores conectados, recuerda que no debes hablar con desconocidos. No puedes saber quiénes son, ni su edad, ni sus intenciones. Asumes muchos riesgos con esta modalidad de juego, bloquea a los jugadores que no conozcas.

5.3 Teléfono móvil

Los teléfonos móviles han evolucionado en pocos años de forma vertiginosa. Hoy en día ofrecen una amplia variedad de aplicaciones. Un teléfono móvil es un aparato multifunción que además de enviar y recibir llamadas, permite el envío y recepción de mensajes (SMS y MMS), es agenda, despertador, calculadora, canal de juegos o de conexión a Internet.
Llama la atención el rápido descenso de la edad a la cual un menor obtiene su primer teléfono móvil. El Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los servicios móviles por los adolescentes españoles, elaborado conjuntamente por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) y Orange España, de mayo de 2010, analiza la utilización del móvil entre niños y adolescentes españoles de entre diez y dieciséis años, llegando a conclusiones como las siguientes:
• Las llamadas de voz (94,7%), las llamadas perdidas (92,9%) y los mensajes de texto (90,7%) son las formas de comunicación que los adolescentes españoles utilizan en mayor medida.
• La música (71,4%) y los juegos (51,6%) son los servicios más demandados.



Este consumo se traduce en una media mensual de 14 euros por móvil, que los padres asumen a cambio de la seguridad que les da poder localizar a su hijo en cualquier momento.
Los padres deben educar a sus hijos en el uso responsable del móvil, no sólo en lo que al gasto se refiere, sino también en la utilización de los accesorios como cámaras, grabadoras, descargas de Internet u otros. No hay que olvidar que la grabación y difusión de imágenes requiere la autorización de las personas implicadas; si no es así, puede suponer un delito por el cual el menor puede ser denunciado, juzgado y sancionado. Es importante que los jóvenes sepan si su comportamiento es adecuado y, sobre todo, que aprendan a respetar la intimidad de los demás.
Los adolescentes deben entender asimismo en qué momentos y/o lugares no es adecuado el uso de los teléfonos móviles, por ejemplo en el cine, en la sala de espera de un hospital, mientras se está comiendo con la familia y, por supuesto, en el colegio.



  • Mientras se camina por la calle hay que estar atento al tráfico, a los semáforos y al resto de peatones, si vamos distraídos con el móvil podemos sufrir algún pequeño accidente.
  • Otra práctica habitual es el uso del teléfono móvil al irse dormir: hacen llamadas perdidas o mandan SMS a sus amigos, esperando que contesten. Esto, además de hacer que se duerman más tarde, puede alterar su ritmo de sueño.
  • Si hemos decidido comprar nuestro hijo un teléfono móvil, se considera más adecuada la opción de comprarlo con contrato. De esta manera, leyendo la factura, podremos saber qué es lo que hace con el móvil (llamadas, SMS, descargas y uso internet, etc.
  • Control de consumo. Por otra parte, los móviles de contrato permiten limitar el consumo mensual: una vez superado el límite, ya no se puede utilizar ningún sistema de pago.
  • Hoy, los teléfonos móviles contienen mucha información personal (agenda, contactos, fotos,…). Por este motivo, en caso de pérdida o robo, no sólo hay que bloquear la tarjeta SIM, para impedir que terceras personas hagan llamadas a cargo del usuario, sino también bloquear el terminal, para que éste quede totalmente inutilizado.



Pautas de uso adecuado

Observa el uso que tu hijo hace del móvil. La mejor herramienta de los padres es la observación del comportamiento de sus hijos. Si atendemos a su forma de actuar será fácil ver si el uso del teléfono móvil es adecuado o si, por el contrario, lo están utilizando excesivamente.
Enséñale a utilizarlo sólo cuando sea necesario y no haya otra forma de comunicarse.
Pídele que sus conversaciones sean cortas.
Pon un límite de gasto mensual y de tiempo de uso del móvil.
Hazle responsable del gasto que genera su móvil.
Dale a conocer las tarifas telefónicas. Para que se haga responsable del gasto es necesario que conozca las tarifas de cada actividad que realiza con el teléfono: horarios más caros de llamadas, coste de establecimiento de llamada o minuto de conexión, coste de envío de mensajes de texto o multimedia, precio de las descargas y otras utilidades.
No le permitas superar estos límites de tiempo o dinero establecido. La solución es sencilla en el caso del gasto: no permitirle recargar la tarjeta o, si tiene contrato, superar el gasto mensual establecido. Lo más complicado al comienzo de su uso será el límite de tiempo.
Exígele que apague el teléfono cuando no lo necesite o no pueda utilizarlo: mientras estudia, está en el colegio, come en familia o duerme, es mejor tenerlo apagado.
No permitas que realice descargas de videos, politonos, intercambio de archivos de forma continua.
10º Infórmale de los riesgos que conlleva tener el Bluetooth activado. Cualquiera podría enviarle un virus que estropee de manera fulminante el móvil, por ello, debe activarlo únicamente para intercambiar algún archivo y luego volver a desactivarlo.
11º Intenta que el teléfono móvil no te separe de tus hijos por ser un instrumento o un lenguaje que desconoces.



Mensajes clave para los adolescentes

1º Utiliza tu móvil sólo cuando sea necesario. Tendrás que pactar con tu familia las situaciones de uso.
2º Utilízalo de forma que no te aísle de las personas que te rodean. Y cuando lo hagas observa las normas básicas de educación y cortesía.
El teléfono móvil debe estar apagado en lugares donde no esté permitido su uso. Apágalo en cines, teatros, museos, reuniones, en clase, en el médico o en cualquier lugar donde se solicite que esté desconectado (hospital, avión, etc.). También en casa mientras estás con tu familia, estudias o duermes.
4º Da prioridad a las personas con las que estás hablando físicamente frente a la persona que te llama al móvil. No ocurre nada por no contestar una llamada en un momento determinado, ya que se puede responder con otra llamada más tarde. Si es estrictamente necesario contestar al instante, pide disculpas a la persona con la que estés.
5º Controla lo que gastas cada mes y conoce las tarifas de tu teléfono. Recuerda no sobrepasar el límite acordado.
6º Utiliza otros medios de comunicación que se adapten más a otras circunstancias. Por ejemplo el teléfono fijo para llamar a otro fijo –es más económico-, el correo electrónico, una reunión de amigos u otros canales de comunicación.
7º Pide permiso antes de fotografiar o grabar a alguien.


6- Decálogo para padres y madres

Presentamos, a modo de resumen, un decálogo práctico para padres:
1. Navega en Internet con tus hijos, oriéntales sobre las páginas más fiables, y enséñales a navegar con un objetivo claro marcado de antemano. Transmíteles que nunca deben proporcionar datos personales en la red.
2. Selecciona los videojuegos a los que juegan tus hijos según las normas PEGI (edad y contenidos). No olvides supervisar también los juegos que se intercambian entre los amigos. Y juega con ellos en alguna ocasión.
3. Establece normas claras para regular el uso de Internet, videojuegos y el móvil. Debe estar muy claro cuándo, cuánto y dónde los utilizan.
4. Enseña a tus hijos que el móvil es para llamadas cortas y urgentes. Hazles responsables de su consumo, que siempre debe ser limitado y estar controlado por ti.
5. Haz uso de los programas de control parental tanto en el ordenador como en las videoconsolas, para evitar que tus hijos se encuentren contenidos inadecuados para su edad.
6. Mantente al corriente de los avances de las Nuevas Tecnologías, para que la llamada brecha digital no suponga un obstáculo en tu labor de proteger a tus hijos.
7. Dialoga con tus hijos, favorece la comunicación positiva y la escucha activa.
8. Edúcales en la gestión inteligente del ocio y del tiempo libre.
9. Esfuérzate para que tus hijos encuentren en ti la confianza y el apoyo para contarte cualquier problema.
10. No olvides ser consecuente y dar ejemplo en tu interacción con las Nuevas Tecnologías y transmite siempre a tus hijos tu amor incondicional.